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30.9.20

Centro de salud

He puesto fin a mi rotarorio por la consulta de enfermería pediátrica del centro de salud. Un mundo de niños bonicos, con la diferencia de que éstos, con respecto al resto de rotatorios, están en su mayoría sanos. No se puede aspirar a un trabajo más feliz en la vida. 

Bolita *_*

El mundo en el centro de salud no es tan dramático y acelerado como en el hospital, pero también hay mucho trabajo (al menos si tienes ganas de trabajar). Vacunas, revisiones de vista y espalda, analíticas, curas de cocones extremos, explicar hábitos saludables, meter a los niños en el programa de desintoxicación de chupes, enseñar a los padres el manual de instrucciones de su recién adquirido bebé, conseguir que un niño deje de ser un mearra, decirle a los teenagers que usen condón y no se droguen (y sentirte boomer), imprimir dibujos para colorear para los niños que se portan bien (y los que se portan mal también) (y para mí también). Muy divertido. Cuando llegué iba yo de R2 muy subidita pensando que este año de residencia se notaría y que la atención primaria sería muy fácil en comparación con otros rotatorios. Poco sabía entonces de que los padres se reservan sus preguntas más random para las ITVs de sus bebés. Muchos traen incluso una lista con esas dudas que no les dejan dormir tales como: "A mi bebé no le huelen mal las mierdas- yo aquí ya tenía preparada la respuesta al por qué-, pero entonces, ¿por qué los pedos le huelen fatal?". Esa pregunta final ya me desmontó todo.

¿Quién no ha cagado nuggets alguna vez?

La novedad de esta temporada en el centro de salud son las PCRs. Empezamos haciendo 2 y hemos terminado septiembre haciendo 50. Todo bien.

Al ser un centro grande, hay un ecosistema grande: matronas, fisioterapeutas, dentistas, el churrero de en frente, etc. Es como en Médico de familia, sólo que sin que Marcial se muera en una cuneta en Navidad. La mayor tragedia fue que me hice un esguince y la fisio me lo curó con los poderes mágicos esos que tienen. 


Y hablando del churrero, me he dado cuenta de que siempre junto a los centros de salud y los hospitales hay churrerías. Fijaos. Creo que en parte tenemos la culpa las enfermeras que cuando sacamos sangre siempre decimos las mismas frases rancias como "Esto para hacer morcillas, jeje" o "Ahora para compensar a desayunar unos churros". Siempre se ha sabido que la mejor publicidad es la que hace alguien con una bata blanca.

He aprendido muchas cosas. Como que hay padres que aspiran a que sus hijos alcancen canones de belleza marcados por los anuncios de pañales y se acomplejan porque sus bebés tienen las orejas un poco de soplillo y compran en la farmacia pegamento de orejas y turbantes con la esperanza de que esas orejas se pongan de la forma que ellos consideran estética. 

Spoiler: no hacen nada. Prueba de ello es que te lo anuncian con una misma foto de "antes" y "después" retocada.

Y lo que es peor, que los quieren operar de una abrochaorejectomía siendo bebés. También he aprendido un truqui de la Thermomix para cuando tu bebé acaba de nacer y no sabes si está sacando la suficiente leche de la teta. Sólo necesitas usar su báscula para ver si hace peso ¡En la baroma, no en las cuchillas! Y sin que esté caliente, que el neonato al vapor está correoso. Otra cosa bizarra que me pasó fue decirle a una madre que si le daba fiebre a su hijo por la vacuna, podía darle de jarabe de paracetamol 3'5 ml. La madre puso un billete de 5 euros en la mesa, hubo un silencio muy largo con cruce de miradas sin que nadie entendiera nada. Resulta que la madre entendió que le estábamos cobrando la vacuna a 3'5€... en la Seguridad Social.

Al parecer nadie en esa consulta se daba cuenta de que Lacti no era family friendly y se lo daban a los niños para colorear como si tal cosa.

Jo, me lo he pasado muy bien en este cetro de salud lleno de plantas que están al borde de cobrar vida como en La pequeña tienda de los horrores.


Pero bueno, mañana empiezo en la UCI pediátrica y neonatal y estoy también emocionada por ello. Este rotatorio es el principal motivo por el que hice la especialidad.

6.9.19

El fin de la era neonatal

A lo largo de la residencia roto por distintos servicios y ahora he terminado mi primer rotatorio que ha sido en neonatos. Me voy con toda la pena del mundo de ese sitio repleto de calvas y eructitos. Ya no podré entrar cada mañana diciendo...



Y es que la unidad de neonatos es una sala llena de cunitas e incubadoras con bebés en la que ingresan los más jóvenes de un hospital a veces por infecciones, porque se ponen amarillos (manías de neonatos)... Otras veces, cuando un bebé nace prematuro y tiene que pasar por UCI, neonatos es el paso intermedio entre la UCI y su casa. 

Un problema muy común entre los neonatos es la confusión entre los términos "neonato" y "neonazi", motivo por el cual están muy sensibles con este tema, pues no son pocas las veces que, por un malentendido, uno de estos pequeñuelos ha terminado entre rejas acusado de actos violentos contra personas de otra etnia.

Una cosa que he aprendido estos meses es que si hay algo que diferencia al neonato del resto de la población, es que tienen las orejas de plastilina y cuando se duermen con la oreja plegada, se despiertan con esa forma, alarmando a padres y abuelos que piensan que se quedarán con la oreja como Shrek de por vida.

Otra característica del neonato es que está a expensas de donde le lleve la vida. Dependencia total y absoluta. Los potros nacen andando y los humanos no podemos ni tan si quiera soportar el peso de nuestra cabeza. Y es que, ¡vaya almendra!

Llevo un mes sin dormir de pensar que si me preño tendré que llevar al primer dibujo en mis entrañas

A los prematuros, como están un poco a medio hacer, como un bizcocho sacado antes de tiempo del horno, a veces se les olvida que tienen que respirar. ¡Si es que están muy liados! ¡No pueden estar en todo! Entonces el monitor pita, se ponen una miaja azules y ello causa incluso más angustia a los padres que las orejas Shrek. Para que no se les olvide respirar, se les da cafeína por boca o intravenosa. Alguna mañana de mucho trabajo he tenido la tentación de echarme un trago.



Llegan a la unidad siendo canijos, sin llegar a los 2 kilos, y como les damos leche engordante para que se pongan fanegas, en poco tiempo empiezan a echar mofletes y papada. Cuando pasas dos días sin verlos, se nota que han engordado. Creo que uno de los criterios de alta en prematuros es que tengan tres barbillas. Con eso ya pueden enfrentarse a las hostilidades del mundo exterior.

He tenido que hacer un trabajo sobre neonatos y el tema a elegir ha sido "el fenómeno de la fuentecita", ya sabéis, lo de que vas a cambiar un pañal y te mean encima. No sé por qué todo lo relacionado con los neonatos suena a risa, pero en serio, he tenido que leer muchos estudios científicos sobre la fuentecita con cientos de bebés meones implicados y tiene su miga la cosa. Al parecer se estimulan reflejos al tocarles por la vejiga y se está explotando este hecho para cuando hay que recogerles muestras de orina.

En resumen, es una unidad maravillosa. Pero no penséis que todo es fácil, cada día tienes que tomar difíciles decisiones, como si los peinas con raya o con cresta (y te tronchas con cualquiera de las opciones siempre). Y también hay emergencias (cuando a alguno se le baja la cresta, se le sale un rizo...). Hablando ya en serio la enfermedad y la incertidumbre de cómo crecerán también se deja ver, porque no todas las enfermedades son leves o se curan. Yo pensaba que ser testigo de las miserias de mucha gente me pondría los pies en la tierra, pero tristemente el humano no funciona así y la concienciación te dura unos minutos en los que valoras las cosas que tienes, pero al mirar para otro lado, seguimos lamentándonos de los problemas cotidianos. ¡Ay, pero qué graciosos están con cresta!

Han pasado 3 meses y, cuando me paro a pensarlo, sigo sin creerme que esté haciendo la especialidad. No hay mucha gente que tenga el lujo de poder ganarse la vida con lo que más le gusta y después de tantos años de contratos de como mucho 3 meses y como poco 1 día en ciudades distintas, donde no me daba tiempo a enterarme de cómo funcionaba nada, después de tantos meses estudiando... me parece que esto no es real. Se me ha pasado lo que llevo volando entre lo bien que me lo paso y el poco tiempo que tengo entre cursos, el rotatorio por las mañanas, las guardias por las tardes y fines de semana, trabajos... Un poco agotador e infraremunerado, también te digo, pero en general muy guay. Ahora tengo 15 días de vacaciones. Las segundas vacaciones de mi vida, pero las primeras me las pasé estudiando, así es que estas son las primeras vacaciones que voy a disfrutar. ¡Oh, sí, venid a mí! 😎

8.8.19

El sueño catalán (esperemos que la definitiva)

Por fin se ha hecho realidad el sueño de mi vida, uno de los principales motivos por los que tirar a la basura dos años estudiando: poder independizarme. Que no es que me peguen mis padres, pero una ya tiene una edad y está hasta el coño de vivir como una adolescente. Quiero poder disfrutar de los pequeños placeres de la vida, como tener sexo en la cocina, cambiarme la copa menstrual con la puerta abierta o desayunar lentejas sin que nadie me juzgue.

Tras ver unas cuantas casas tuve un flechazo con una de ellas. Localización óptima y más luz que todo Instagram. Antes veía las tetas de mi vecina Van Bragas y ahora veo esto.



A los pocos días empezó la mudanza. Parece mentira que con las mudanzas que llevo (creo que esta es la 17°) y con lo poco de acumular que creo que soy, siempre me sorprenda la cantidad de cosas que tengo. ¡Qué espanto! ¡Cómo odio mudarme!

Cuando vi el primer día la cocina no parecía tan sucia... la cosa cambió al abrir cajones, armarios, la campana... esa cocina parecía las de los programas de Chicote. Hasta la fecha, la grasa que yo había manejado se podía gestionar con el milagro antigrasa, pero esto era serious business. Utilicé el KH7, pero necesitaba algo aún más potente, algo que nunca antes había utilizado, algo sólo manejable por científicos especializados en armas químicas y señoras mayores: el amoniaco. Vestida como cuando trabajaba en el quirófano con guantes, mascarillas y bata me dispuse a usar semejante producto contra esa cocina forrada con un engrudo formado por el matrimonio entre la grasa y el polvo. ¡Y esa mierda funcionó!

Como la casa apestaba a amoniaco, tenía las ventanas siempre abiertas y en una de esas entró esto.



Me puse en lo peor, pensé que era una cucaracha. Fui a por el Matón mientras me iba haciendo terapia psicológica "¡No pasa nada, tú le puedes, eres más grande y llevas botas de bailar ska!". Finalmente, era una repugnante tijereta. ¿Alguien de aquí les llama cortachuchas? Es que no sé si es acuñado por mi familia o es un concepto que existe.

Como me he independizado, no tengo quien me mate las tijeretas que fingen ser cucarachas y tengo miedo a los bichos de la noche, me he visto en la obligación de poner mosquiteras. El mundo de las mosquiteras es más intrincado de lo que a priori puede parecer, sobre todo si estás de alquiler, no vives en un bajo y tienes ventanas correderas. Hay dos opciones, la cara que funciona y la barata que más bien no... Por supuesto elegí las baratas, que son de velcro. Tras invertir NeoJín y yo muchas horas de minucioso trabajo de medir, cortar y pegar, alternando con momentos de jugar a que estábamos en Maestros de la costura y teníamos que confeccionar un velo para la boda de la infanta Leonor, conseguimos unas mosquiteras que a veces se despegan porque el pegamento con el que el velcro debe adherirse a la ventana no pega una mierda (puto Leroy Merlin). Eso sí, las mosquiteras fueron amortizadas la primera noche.

"¡NO! ¡PUEDES! ¡PASAR!"

También tuvieron cabida los accidentes durante esta mudanza. ¿Sabíais que el 100% de los accidentes domésticos ocurren en el hogar? Pues esta estadística se cumplió cuando estaba dejando unas cosas en la parte baja de la nevera y al levantarme, no me di cuenta de que me había dejado abierta la puerta de un armario. Me casqué una hostia impresionante y empecé a sangrar. Llamé corriendo a mi hermana pensando que tendría que ir a que me graparan la cabeza y vino altamente pensando que se encontraría a Carrie, pero cuando llegó, ya casi no sangraba y quedé de dramática. Después de ver la muerte de cerca, me quedé con ganas de más y me caí de la bici. Me he dado cuenta de que la vida de la opositora podía ser una mierda, pero era segura. Sentada todo el día en mi escritorio no había peligros. Vamos, es que como no veía a nadie, ni me duchaba, reduciéndose las potenciales caídas en la ducha. He batido todos los récords higiénicos de la humanidad y ahora mi pelo aguanta limpio días sin engrasarse. No hay que lavarse tanto el pelo, es un truqui de belleza que compartimos los homeless y los nerds. ¿Por qué estoy haciendo público esto? No lo sé, pero continuo contando las gilipolleces que me han ido pasando en este periodo de transición.

Entre los muchos sueños de mi vida que estoy cumpliendo ¡tengo un telefonillo con cámara! Por si eso no era suficientemente guay, NeoJín y yo hemos hecho un hallazgo maravilloso. ¡¡El portero automático hace una foto a los 5 segundos de que alguien llame!! Cuando lo descubrimos nos abrazamos emocionados con los ojos vidriosos y empezamos a ver la galería y a especular sobre la vida del último inquilino/a. Vimos a muchos señores mayores, lo que lógicamente nos llevó a pensar que tenía una clara atracción sexual hacia este sector de la población. Aunque al parecer tuvo algún pretendiente más joven.



Tras toda esa gente anónima empezaron las caras conocidas, todas las visitas que había tenido esas semanas. Fue muy emotivo recordar momentos memorables, como la visita de mis seres queridos, repartidores y el técnico que me instaló internet. Ahora cometo actos de vanidad llamando a mi propia casa y posando. Cuando deje la casa puedo dejar fotos del anillo de The Ring y de mí haciendo de Samara. O fotos en bolas. Algo hay que hacer para dejarle algo sobre lo que especular al siguiente inquilino.

También he realizado mi primera visita (y esperemos que no la última) al Ikea de la basura. La gente tira cosas que están más limpias que mi cocina cuando llegué. Y me viene muy bien porque a penas tengo muebles para guardar cosas. Pero pese a que tengo pocos muebles, me paso los días jugando a los Sims cambiándolos de sitio. Ya habréis deducido que si cojo los muebles de la basura y tengo mosquiteras de velcro, todavía no he encontrado dónde se mete el Klapaucius.

Paralelamente a la mudanza, he empezado la residencia y, como esperaba, soy la más vieja. Lo bueno es que como me conservo en café, paso desapercibida. Lo malo es que el ambiente es aún más jaranoso del que ya de por sí esperaba.

Yo que veía a los MIR siempre tan formales, tan aplicados, los respetaba tanto cuando me pautaban un tratamiento y a la misma vez me daban mucha pena algunos R1 recién aterrizados cuando los veía tan pardillos porque eran nuevos. Ahora que he descubierto que tienen dos caras y que al salir del hospital viven en American Pie, se me ha caído el mito. Y claro, en medio de ese ambiente hormonado y alcoholizado de Física o Química, estoy yo sin saber qué decir ni a dónde mirar, que ya mi Erasmus con 21 años fue el Erasmus más soso de la historia, ahora que ya limpio con amoniaco y repaso las juntas del suelo de la cocina, ni te cuento. Estoy ya en 3 grupos de Whatsapp y el emoticono de las cervezas es el que más se usa. Yo hago por no ser una aguafiestas e integrarme, pero claro, todo tiene un límite y no quiero acabar así.


La residencia me está encantando, pese a que tengo que echar más horas de lo que debería de ser legal y que de vez en cuando alguien te dice "La especialidad que estás haciendo no vale para nada". Pero estoy aprendiendo todo lo que siempre quise saber y nadie me explicó y yo con eso soy muy feliz. Y, con permiso de los abuelitos, tengo los mejores pacientes que existen ♥.

27.4.19

R0

Hoy vengo a contaros uno de los mejores días de mi vida. 

Por fin llegó el día que tanto tiempo llevaba esperando,

el que tanto esfuerzo ha costado,

por fin Isabel Pantoja saltó del helicóptero de Supervivientes. 

...y bueno… también, fui a elegir plaza para hacer la residencia al Ministerio de Sanidad en Madrid. Pude ver a la que quedó primera de 12.000 personas en ese examen tan difícil. Tenía mucha intriga, ¿qué clase de monstruo sería? Para mi sorpresa parecía una muchacha normal. Como estaba en el primer turno de los cuatro que había para elegir, fue todo mágico, porque que casi todos elegimos lo que quisimos donde quisimos, la gente lloraba de emoción, fue genial. Y menos mal, porque en el último turno la gente también llora pero no de emoción, porque ya sólo van quedando las oportunidades de El Corte Inglés y nadie quiere irse a Ceuta a hacer enfermería del trabajo.

Sentí que estábamos en la gala de los Goya, una mujer muy graciosa retransmitía el acto, vinieron las televisiones a grabarnos y yo me creí la Penélope Cruz de La Mancha. 


En mi mente, el día del Ministerio debía ser como en Harry Potter el día del Sombrero Seleccionador, pero quizás con una Cofia Seleccionadora.



Los enfermeros tenemos 6 casas: 
Matrona, es Gryffindor a todas luces. La más antigua y prestigiosa. Traen a niños al mundo, creo que no hay que decir mucho más. Es la única que, a día de hoy, es obligatorio tener la especialidad para ejercer. Suele ser la única que la gente que no es enfermera sabe que existe. Es la que más plazas saca y aún así es la que antes se agota todos los años. La pena es que hay gente a la que no le gusta y la hace sólo porque ven el yate, la coca y las putas, porque las matronas cobran más y tienen más trabajo y otra gente con vocación se queda sin plaza. Pero bueno, el juego es así, quien saca mejor nota elige primero. 
Pediatría. Ha sido la segunda en acabarse este año, pero en eso ha influido que es de las que menos plazas salen. Mi impresión el día de la elección es que nadie la quería, supongo que a nadie le gusta ver a niños enfermos. Incluso si a mí me dicen nada más acabar la carrera que iba a hacer pediatría me habría quedado muerta, porque tenía  auténtico pánico. Pero el verme obligada a trabajar con niños me ha hecho que se me quite un poco el miedo y poder disfrutar mucho de ellos, aunque estén malitos. Por lo que estoy viendo esta especialidad la coge mucha gente a la que no le ha dado la nota para matrona, aunque no veo que tenga mucho que ver una con la otra.
Enfermería del trabajo, para trabajar en empresas haciendo reconocimientos, mutuas… salen sólo 18 plazas, pero tampoco suele triunfar mucho. Este año se ha agotado la tercera. 
Enfermería Familiar y Comunitaria (enfermera de centro de salud, para entendernos). Llegó hace poco, pero viene pisando muy fuerte, es la segunda más anhelada, después de matrona, pero como junto con matrona es de las que más plazas salen, se ha agotado la cuarta. 
Geriatría. No es muy deseada, no sé bien por qué, porque a mí me gusta. Se ha acabado la penúltima a pesar de que eran 20 plazas. Podemos decir que ésta es Hufflepuff. 
Salud Mental, una especialidad bastante antigua, pero no muy deseada (igual porque a veces te vas calentito a casa), eso sumado a que salen bastantes plazas en comparación con las demás, ha hecho que se haya agotado la última. Puede que sea Slytherin.

Para entrar a ponerte la Cofia Seleccionadora tienes que entrar solo y yo pensaba que mamá zombi, que se vino conmigo, se iba a ir al Prado tal y como me dijo, pero ella al ver el ambiente fuera del Ministerio se quedó y creó vínculos superfuertes con padres, abuelos y novios que nos esperaban en la puerta. Se enteró de las historias personales de todos y cada uno, rieron, lloraron… estuvieron a nada de hacer un grupo de Whatsapp. Mientras, iban mirando en la web del Ministerio las plazas que íbamos cogiendo. Yo era ajena a todo aquel tinglado y cuando elegí la plaza y me dijeron dónde estaba la salida, aparecí en la calle con dos hileras de personas a ambos lados de la puerta que me aplaudían y vitoreaban, sólo faltaba que gritaran “¡¡RESI-DEN-TE!! ¡¡RESI-DEN-TE!!”. 



Entonces vi a mi madre venir corriendo a abrazarme desde el fondo de esa alfombra roja imaginaria, momento en el que vi que una señora estaba grabando tal escena con el móvil rosa de mi madre. Yo ahí quería llorar, pero ahora era de vergüenza. Gente que no conocía me felicitaba, un muchacho me dijo que si podía hacerme una entrevista mientras que me daba una chapa donde ponía “Soy R1”. Aquello era muy surrealista, nadie me había preparado para la fama, vamos, es que hasta ese momento nadie me había preparado ni para que alguien supiera lo que era el EIR. Antes de que se me subiera aún más la fama a la cabeza y terminara cayendo en una espiral de drogas y sexo sin control, nos fuimos del Ministerio y dedicamos lo que restaba del día a ir comiendo y bebiendo de terraza en terraza, a hacernos selfies con los monumentos como si fueramos una madre y una hija modélicas y hasta echamos un cupón del día de la madre. Esa tarde volvimos a Albacete y para terminar de redondear el día, NeoJín y yo vimos la primera gala de Supervivientes con un recuperado Jorge Javier mientras cenábamos pizza. Sinceramente digo que fue uno de los mejores días de mi vida. 


A finales de mayo empiezo la residencia, mientras tanto seguiré en la UCI que me ha visto crecer durante este año y medio. La voy a echar de menos. Ahora estoy descubriendo el casting de las que van a ser mis compañeras estos dos años ¡qué emoción! Yo seré, como siempre, la rara que no habla con nadie. Además, ahora es muy probable que además de ese rol, tenga el de vieja pelleja, porque la mayoría se preparan el EIR cuando acaban la carrera, tienen mucho tiempo para estudiar porque no tienen trabajo y la residencia, además de para aprender, es la última oportunidad de irse por ahí a otra ciudad un poco en plan Erasmus y si yo ya en mi Erasmus con 20 años era como una abuela, ahora soy una tatarabuela. Voy a llegar yo ahí sin Instagram y voy a hacer el ridículo. Pero bueno, pese a saber que voy a ser la friki inadaptada y entrada en años, estoy en ese dulce momento en el que anticipas algo bueno que aún no ha llegado, como antes de irte de viaje o en la noche de Reyes. Si es que aún no me creo que esto haya pasado. En los próximos dos años voy a dedicarme a aprender y a trabajar en algo que me gusta y no por las malas como siempre, que llegas a un sitio nueva, no tienes ni idea y lo pasas fatal. Además voy a tener un sueldo, que aunque no da para mucho ya es más que lo que ganaba con el tercio de jornada que tenía. 

Voy a tener vacaciones pagadas 

¡y pagas extra! 

¡¡y los días gordos de Navidad libres!!

¡¡¡y durmiendo en mi cama todas las noches, porque no hacemos noches!!!

¡¡¡¡Como una ministra voy a vivir!!!! 


Igual luego no es todo tan idílico como yo lo veo, pero voy a fliparme un poco y a disfrutar de este momento.

3.4.19

EIR 2019

Bueno, a ver, ¿por dónde empiezo? 

Lo primero de todo, ¿sabéis lo que es el EIR? La gente normalmente conoce el MIR, ese examen que sale todos los años en las noticias en el que miles de médicos se examinan para ver qué especialidad escogen, donde, para mi sorpresa, una de las más demandadas es dermatología (cada día en la vida de un dermatólogo debe de ser una nueva aventura). Bueno, pues ese mismo día, aunque nunca lo mencionen en las noticias, hacen un examen otras profesiones relacionadas con la sanidad para optar a hacer la residencia y especializarse:
💊Los farmacéuticos hacen el FIR
🔬Los biólogos el BIR
😵Los psicólogos el PIR
💥Los químicos el QIR
❓Los radiofísicos (que estos ya no es que no salgan en las noticias, es que nadie sabe que existen) hacen el KÉFIR RFIR.
 Y bueno, con eso creo que ya se contesta la pregunta: 💉los enfermeros hacemos el EIR. 


Estos últimos años me he presentado ya que estaba estudiando para oposiciones. No sé cómo serán el resto de exámenes para optar a residencia, pero el EIR es un examen muy difícil. Partimos de que, a diferencia de en las oposiciones, no hay un guión con los temas que te pueden preguntar. Traducción: te pueden preguntar lo primero que se les venga a la cabeza, aunque no tenga nada que ver con la enfermería, como los dB que emite helicóptero (ha pasado). Siempre es difícil y sabes a lo que vas, pero pese a todo, este año no lo sabíamos. Ha sido el más trol de la historia con diferencia. Tras las últimas semanas de empacho a estudiar, después de ese examen infumable que nos pusieron y pasadas las 5 horas que dura, por fin se había acabado la pesadilla y podía ir en paz. Bajé las escaleras, que parecía Ortega Lara el día que lo liberaron, y me dirigí hacia la puerta de la facultad, pero,  ¡oh, cruel destino! había algo que me impedía salir: un centenar de familiares hacían tapón tras las puertas apegotonados con pancartas y globos de celebración en plan “Hoy me reencuentro con mi querida hija después de un año”. Si hubiera tenido un lanzallamas, este año sí se habría hablado del EIR en las noticias.



Tras hacer el examen, los días se me hicieron eternos esperando a que saliera el puesto en el que me había quedado. El año pasado la espera fue menor gracias a Forocoches que filtró los listados, pero este año nos han fallado y hemos tenido que esperar a la fecha estipulada. 

Básicamente éste ha sido el peor y el mejor examen que he hecho desde que empecé a estudiar hace ya como dos años. Salí asumiendo que no había nada que hacer tras ese examen tan surrealista y no iba desencaminada, ni si quiera aprobé y, paradójicamente, ha sido en el que mejor puesto me he quedado. Vamos, que a mí me fue mal, pero al resto les fue peor y en esto, como en las redes sociales, lo que importa no es que a ti te vaya bien, sino que te vaya mejor que al resto. Así es que, después de ese examen del que estuve tentada a salirme sin terminarlo porque no le veía sentido  a pasarme 5 horas ahí encerrada para no sacar nada en claro, este año opto a una plaza. Yo creo que esto ha sido obra de la numerología. Mi número favorito es el 2, el examen fue el 2 del 2 (que como todos sabéis, es el cumpleaños de Shakira y Piqué) y mi aula era la 2.2. Está clarísimo, nada ha tenido que ver el haber estudiado como una cabrona.

Waka, waka, eh, eh
En unas semanas se nos convoca en Madrid a los 1.000 que hemos pasado el corte para elegir y espero poder elegir pediatría en Albacete. Deseadme suerte.