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2.3.17

Explorando la provincia de Ciudad Real

Resulta que en el mes pasado realicé un secuestro express de NeoJín y lo recluí en mi cubículo de aislamiento en Alcázar donde no existe el wifi y sólo te enteras de lo que pasa en el mundo a través de una minitele vintage. Ahí Cazamariposas, Sálvame,  El Chiringuito y Aquí la Tierra nos ponían al día de las noticias más relevantes. Experimenté lo feliz que puede ser la vida cuando al salir de trabajar tienes la comida hecha, la casa limpia y a la persona más divertida y guapa del mundo esperándote para jugar al Words for Evil, Bitray o Pokémon Go con su nueva generación, un elemento muy interesante cuando haces turismo ya que las Pokeparadas son lugares de alto interés turístico internacional.



Hicimos un par de viajes a bellos parajes culipardos ciudadrealeños tales como las tablas de Daimiel y Campo de Criptana. El día de Daimiel fue nublado y pensé que no saldrían muy bien las fotos, pero  ahora al verlas me gustan porque tienen un toque deprimente.


Tiene muchísimas aves (aunque en estas fotos no se vean). Además me estoy aficionando a buscar e identificar las aves y las plantas, lo cual hace que sea todo más emocionante.

De camino pasamos por Puerto Lápice, que tiene una plaza muy bonita aunque ahora está tapada. Y aquí aprovecho para contar lo que me pasó ahí (es que parece que lo estoy viendo "¡Siempre tienes alguna historieta que contar!"). Es que fue una experiencia que, como tantas otras, en su momento me pareció muy traumática y vergonzosa pero que con el tamiz del tiempo ha terminado haciéndome mucha gracia. A ver, yo era pequeña, ¿vale? y me llamaron para una guardia de 24 horas en el centro de salud de Villarta de San Juan, que es un pueblo más grande cercano a Puerto Lápice. Tenía que ir por la mañana a dos consultorios sin el médico para ver a los pacientes que habían sido citado para curas, indiciones, aerosoles y esas cosas meramente enfermeriles. Al margen de las odiseas típicas de encontrar los pueblos y los consultorios a la primera, cuando llegué por fin a Puerto Lápice me puse a probar las llaves de un manojo más grande que el de un sereno. La primera no entró, la segunda tampoco y la tercera sí lo hizo. Giré yo con fuerza pero la llave no me acompañaba. "No debe de ser ésta. Voy a probar otra". Pero la llave de ahí ya no salía. Probé de mil maneras, sacando incluso utensilios de cirugía menor que guardaba en mi maletín de practicanta. No había parte del cuerpo que no me sudara ya. Al final esa puerta no se pudo abrir y tuve que abandonar el lugar del crimen dejando la llave dentro. Vamos, que jodí la puerta y una llave de vete a saber dónde. Menos mal que tuve suerte y sólo tenía que curar a un hombre, así es que le dije "Caballero, móntese en el Sescam-móvil e indíqueme las señas de su casa, que lo curo allí, que resulta que acabo de cargarme la puerta del consultorio de su pueblo" y el hombre muy emocionado se subió. Yo no sé el médico y yo a qué conclusión llegamos al respecto, si lo pondríamos en conocimiento de alguien, si pensaríamos que al lunes siguiente alguien podría sacarla y se convertiría en el rey legítimo de Puerto Lápice... no lo recuerdo, lo que sí recuerdo es que luego me enteré por la Calabaza, que hacía guardias en Villarta todas las semanas, que se montó la de Dios ese lunes con pacientes y trabajadores en la puerta esperando hasta que un cerrajero pudo abrir. Para entonces yo ya estaba en Albacete  impune rezando para que no me volvieran a llamar de ahí o que nadie me recordara si ese día llegaba.

Continuando con el supuesto tema de esta entrada, el día de visita a Campo de Krypton fue muy chulo porque había bruma, a través de la cual se veían los molinos de Alcázar de San Juan, Herencia y Consuegra.



Y es que si hay algo más manchego que un molino yo no lo quiero saber. Qué bonita es Castilla-La Mancha *_*. Yo es que desde que estuve fuera (que estuve un año en Alicante, no os penséis que me fui a Kosovo o a Murcia) tengo un sentimiento manchego muy arraigado.

¿Los de Turismo Castilla-La Mancha cuando me van a dar unos cuantos billes por el trabajo que hago desde este blog?

6.6.16

Lagunas de Ruidera

 
Oh, qué hipster soy
Hace dos semanas Thelma y Louise hicimos un road trip improvisadamente a las Lagunas de Ruidera, entre la provincia de Albacete y Ciudad Real.


Aunque ahora en primavera ya empieza a haber gente por el buen tiempo, no está todo tan masificado como en verano y se está muy agustico. Había ido varias veces pero nunca me había bañado y esta última vez hice realidad mi sueño de una noche de verano gracias al poder que confiere la siempre versátil ropa interior negra. Mola un montón porque el suelo es como de arenas movedizas (o mierda de vaca) y está calentico. Encontré la paz espiritual dentro de esa laguna turquesa en la que los peces me esfoliaban los callos y el frescor de sus aguas mejoraba la circulación de mis maltrechas piernas. Taaan bien ahí dentro. Salí con 10 años menos.

Oh, qué casual soy

¿Por qué hay árboles subacuáticos?




Pezqueñines
No sé cómo pueden tener siempre ese color tan guay. Será cosa del fondo langunil


También visitamos la cueva de Montesinos, que es un boquete en el suelo de 80 metros de profundidad con estalactitas, estalagmitas, restos de civilizaciones alienigenas antiguas... Que está bien, pero fue un poco decepcionante porque nos hablaron de una galería que tenía el techo lleno de murciélagos cuando nos vendieron la entrada por 6 euros y al final a esa parte no se podía pasar. Nos dieron cascos de minero que amorticé el primer minuto cuando me aporreé contra el techo y un simpático guía amenizó la jornada, pero, sinceramente, ya que pago 6 euros quiero ver morciguillos. También se le da mucho bombo a la cueva porque sale en el Quijote y aquí otra cosa no, pero el Quijote lo explotamos mucho.


También pasamos por el castillo de Peñaroya, que está junto a una presa.



Aprovecho para decir que qué fotacas hace el móvil éste que me goberné hace unos meses. En las instrucciones pone que puede meterse bajo el agua y como soy así de feliz hice la prueba.

Luego NeoJín leyó en internet que eso es algo que no se debe de hacer.

A la vuelta pasamos por La Roda y aproveché la coyuntura  para meterme un Miguelito Centenario entre pecho y espalda, que es algo que siempre que se tiene la oportunidad hay que hacer.

Y así, para despedirme, os dejo una reflexión final: ¿por qué en Albacete los pueblos tienen nombres que se escriben tan raro como como Aýna, Ossa de Montiel, Isso o Barrax?