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| ¿Quién tiene un sofá-cama y elige sofá? Cuando me entraba sueño hacía la croqueta y ya estaba en la cama. |
31.5.17
Invierno y primavera guays
2.3.17
Explorando la provincia de Ciudad Real
Hicimos un par de viajes a bellos parajes
De camino pasamos por Puerto Lápice, que tiene una plaza muy bonita aunque ahora está tapada. Y aquí aprovecho para contar lo que me pasó ahí (es que parece que lo estoy viendo "¡Siempre tienes alguna historieta que contar!"). Es que fue una experiencia que, como tantas otras, en su momento me pareció muy traumática y vergonzosa pero que con el tamiz del tiempo ha terminado haciéndome mucha gracia. A ver, yo era pequeña, ¿vale? y me llamaron para una guardia de 24 horas en el centro de salud de Villarta de San Juan, que es un pueblo más grande cercano a Puerto Lápice. Tenía que ir por la mañana a dos consultorios sin el médico para ver a los pacientes que habían sido citado para curas, indiciones, aerosoles y esas cosas meramente enfermeriles. Al margen de las odiseas típicas de encontrar los pueblos y los consultorios a la primera, cuando llegué por fin a Puerto Lápice me puse a probar las llaves de un manojo más grande que el de un sereno. La primera no entró, la segunda tampoco y la tercera sí lo hizo. Giré yo con fuerza pero la llave no me acompañaba. "No debe de ser ésta. Voy a probar otra". Pero la llave de ahí ya no salía. Probé de mil maneras, sacando incluso utensilios de cirugía menor que guardaba en mi maletín de practicanta. No había parte del cuerpo que no me sudara ya. Al final esa puerta no se pudo abrir y tuve que abandonar el lugar del crimen dejando la llave dentro. Vamos, que jodí la puerta y una llave de vete a saber dónde. Menos mal que tuve suerte y sólo tenía que curar a un hombre, así es que le dije "Caballero, móntese en el Sescam-móvil e indíqueme las señas de su casa, que lo curo allí, que resulta que acabo de cargarme la puerta del consultorio de su pueblo" y el hombre muy emocionado se subió. Yo no sé el médico y yo a qué conclusión llegamos al respecto, si lo pondríamos en conocimiento de alguien, si pensaríamos que al lunes siguiente alguien podría sacarla y se convertiría en el rey legítimo de Puerto Lápice... no lo recuerdo, lo que sí recuerdo es que luego me enteré por la Calabaza, que hacía guardias en Villarta todas las semanas, que se montó la de Dios ese lunes con pacientes y trabajadores en la puerta esperando hasta que un cerrajero pudo abrir. Para entonces yo ya estaba en Albacete impune rezando para que no me volvieran a llamar de ahí o que nadie me recordara si ese día llegaba.
11.1.17
Invierno en Alcázar de San Juan
A principios de noviembre NeoJín y yo fuimos a la que va a terminar siendo nuestra ciudad fetiche.
...con la excusa de...
Teniendo la poca vergüenza de ir sin ni si quiera haber hecho clic en el pdf del temario. Y es que todos sabemos que el verdadero motivo del viaje fue:
Tenéis que entender que en Albacete sólo habíamos cazado de agua a un Omanyte en la fuente del parque Lineal y, en cambio, junto al Tormes había una orgía de Poliwhirls, Goldeens y Staryus. Esto era muy necesario.
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| Vi salir el sol entre la niebla |
Sin encambio, un día a mediados de diciembre me llamaron del hospital de Alcázar de San Juan para darme un contrato más largo y como buena mercenaria allá que me fui.
Es el contrato más largo que nunca me han dado en la bendita Seguridad Social fuera del verano: 3 meses, ¡puede que hasta 4! Estoy muy contenta. Además hacía ya dos años que no trabajaba en una planta y es algo que también me gusta mucho. En urgencias, los pacientes y sus familiares van pasando, pero en la planta se quedan y ves su evolución y con algunos creas ahí un vínculo místico. Todo esto funciona tanto para bien como para mal, porque cuando te toca alguien que no te gusta te lo comes con patatas turno tras turno. Algo de suma relevancia es que por primera vez en mi vida me han dado una taquilla. Ya no soy una paria que tiene su ropa en una percha que se ha traído de casa en el baño de personal. Soy una persona con un metro cúbico para su goce y disfrute en donde poner fotos de jamonas como Kelly Kapowski en traje de baño. Alcázar es un sitio que siempre me ha gustado: tranquilo y cómodo para vivir. Además, la Calabaza vive en Alcázar, ¡podemos decir que tengo un amigo! Vivo en un miniapartamento muy cuco de dos habitaciones: una es el baño y otra es todo lo demás. Creo que es la casa número 16 por la que paso en 8 años. Tiene un techo abuardillado con el que me doy una media de cinco hostias al día (los techos abuardillados son la puta mierda). Puede que algún día muera de un traumatismo craneoencefálico y me descubran los vecinos cuatro días después por el olor putrefacto. No tengo internet, es como si viniera del siglo XIX. Entre eso y que me he deshecho de casi todo lo que no cabe en mis dos maletas porque estoy hasta los huevos de mudarme, estoy a nada de hacerme Amish.
Los Amish no celebramos la Navidad, así es que he trabajado todas las fiestas de guardar. Ningún año había hecho pleno, pero no pasa nada, los abuelitos de la planta me han dado su amor.
Y creo que no tengo mucho más que contar.
¡Disfrutad del invierno, que dura muy poco, insensatos!
10.8.10
Clase preferente
En éste el primer día libre que recuerdo (mi mente sólo recuerda lo ocurrido 8 días atrás) he decidido hacer sólo cosas divertidas. Por lo pronto me lo he pasado durmiendo, o sea que hasta ahora objetivo cumplido. Lo siguiente será actualizar este blog que empieza a ser un poco rancio. Echaré la vista unas semanas atrás y os contaré algo que me pasó cuando todavía vivía en Alcázar, ciudad que ahora que estoy en Albacete extraño y a la que probablemente vuelva en breve. Pues bien, corría el verano del 2010, eran las 3 de la mañana y al día siguiente tenía que irme a Alcázar. Pensé en sacarme como siempre el billete por internet (sé que estáis impresionados por mi increíble dominio de la informática) pero ¡oh, sorpresa! No quedaban billetes en la clase turista y tuve que sacármelo en la clase preferente (la de los pijos). La diferencia eran 16 eurazos Por ese precio bien podrían chupártela en el tren mientras visualizabas el paisaje manchego por la ventana pero no fue del todo así.
Cuando entré en el vagón “preferente” no había una dulce fragancia de limones del Caribe que impregnase el aire, ni suelos de oro, ni los revisores iban en tanga (menos mal porque no bajan de 50 años). La única diferencia que aprecié fue un reposabrazos el doble de ancho para que no te rozases con el compañero de al lado y que no te pegase la sarna. Entonces llegó un zagal y con voz de dependiente del Corte Inglés me dijo “¿desea leer la prensa?” Me quedé mirándolo seria durante 5 segundos y dije “…no”. Si yo sólo leo la revista del Cartoon Network y en verdad no la leo, sólo miro los dibujos. “¿Qué va a tomar de beber?” y yo pensando “¿pero es gratis o como funciona esto?”. No se lo iba a decir para que no se percatase de mi condición garrula pero por un lado de ser gratis no podría perdonarme dejar pasar esa oportunidad y por el otro tenía miedo me cobrasen un riñón por eso de que en los trenes las cosas valen 15 veces más, así es que le dije que agua. Me preguntó que si quería café pero también lo rechacé y se fue. Me empané mirándole los pies a mi compañero chino de al lado porque iba descalzo y llevaba un agujero enorme que dejaba ver su amarillo talón (mucha clase preferente pero luego llevaba patatas en los calcetines) cuando de repente vi llegar al muchacho con una bandeja llena de cosas de la que me hizo entrega. La bandeja era tal que así:
Se ve regular, siempre podéis hacer click
¡Gratis! ¡Gratis!
Se ve que cuando dije “agua” debió de entender “un pastelito, una empanada, una fajita, un bombón, una toallita y agua en un vaso del futuro”, me ocurre con frecuencia. ¡Vivan las cosas gratis! Bueno, si pensamos que pagué 16 euros por eso no era gratis, era una mierda, pero bueno, en el momento me dejé llevar por la gula y fui feliz. Me sentí rica y cool durante una hora. Como estaba hinchada me guardé el bombón para después.
Cuando por la noche fui a sacar el bombón del bolso del ordenador, los cables estaban forrados por un baño de chocolate líquido debido al calor infernal, menos mal que los de Renfe están en todo y me dieron la toallita para limpiarlo.
Bueno, voy a hacer de comer una receta del cocinero fiel, otro punto de la lista de cosas divertidas del día.
26.7.10
Ira
18.7.10
Postales en Alcázar
Un lugar que frecuento en Alcázar es el estanco que me suministra sellos y postales. Es el típico estanco viejuno cuyas dependientas son dos señoras entradas en años. Lo que me cautivó de ese lugar fueron sus postales más viejas que las propias dependientas.
Hay 3 tipos de postales:
-POSTALES DE LUGARES DESTACABLES Y CARGADOS DE HISTORIA
La piscina municipal, donde si sabías jugar bien tus cartas siempre podías ver alguna teta
La propia calle del estanco (se pueden ver coches matriculados con la A y la D)
-POSTALES DE LA VIRGEN
A veces encuentras reliquias de edición limitada
-POSTALES SINIESTRAS DE NIÑOS CON MUÑECOS SATÁNICOS
(mis favoritas)
Para la foto vistieron la habitación con lo mejor que encontraron, como el collar del cotillón que corona la cama
Dato curioso: Ese sofá de charol fue posteriormente usado en la serie Cuéntame
En tiempos de Franco los niños sí que sabían divertirse
En esta época de tecnología punta los coches teledirigidos tenían un cable que unía el coche con el mando
Si te paras a pensarlo estos niños en la actualidad tendrán 40 años
¡Cómo juegan con el vestuario! se quita el jersey y con esa camisa ya parece otro
Las señoras me miran raro cada vez que voy y me llevo unas cuantas postales. A juzgar por el polvo (bueno, y por el contenido) seguramente lleven lustros sin venderlas. Les ha tocado la lotería conmigo. Si os digo que me he dejado el sueldo ganado en estos 2 meses en este tipo de postales y en hacerme fotos de la categoría “humor” del fotomatón (en plan faceinhole.com) no os miento y, lo peor, seguramente no os extrañe.
La simpleza que me dio Dios me proporciona tanta felicidad…
6.7.10
El fin de la era quirúrgica
Estuvo dentro de una señora pero no le fue muy bien con ella y se la quitaron (días después murió u_u). Como iban a tirar la prótesis a la basura me quedé con el tesoro. Y, ¿quién sabe? igual cuando yo necesite una la Seguridad Social no me la paga.
Pensaba que al acabárseme el contrato y por culpa de vuestras votaciones (malditos ¬¬) tendría que irme de la casa de El glande en mano, ¡pero no! Sigo en Alcázar solo que ahora estoy en urgencias, así es que mi consejo a los habitantes de allí es que si se encuentran mal se automediquen o gocen de una muerte digna en sus hogares, ¡no vayan a urgencias! ¡No se les ha perdido nada por ahí!
Kirby
El otro día cuando salía por la noche del hospital encontré un caracol solico en una pared que tenía pinta de estar seco y moribundo. Pensé que tras la muerte de Cajarru no me vendría mal adoptar a un nuevo hijo y así fue como Kirby se vino a vivir conmigo. Lo puse en el pollete de la ventana y le di lechuga. Por la mañana se pegó en el cristal mientras estudiaba y ahí se quedó durmiendo. Luego llegó una mariposa, ser peludo y asqueroso donde los haya.
Se posó a su lado y ahí tranquilos estuvimos los 3 durante un rato hasta que de repente oigo un golpe contra el cristal. Era un pájaro que se había tirado en picado contra la polillaza para comérsela. No se llevó a Kirby y al chiringuito que le tenía montado de milagro. No gana una ya pa sustos… Después de la siesta salió un poco de su casa pero se le veía triste. No es broma, tenía la mirada baja y estaba apático.
…así es que me decidí a llevarlo de vuelta a donde lo encontré pero al salir 7 horas después seguía en el mismo sitio encerrado en su caparazón por lo que pensé que ahí también estaba triste y que en el pollete de mi ventana nos haríamos compañía el uno al otro y que estaría mejor con su lechuga fresca y su minioasis hecho con el culo de una botella.
Me equivoque.
Al día siguiente Kirby fallecía. Su lustroso y húmedo cuerpo perdió su brillo y se quedó tieso. ¡¿Pero qué les hago?! ¡Si lo alimenté! ¿Por qué todos los seres que pasan por mis manos terminan cadáveres? Es como para plantearse cambiar de oficio.




















