A veces, las personas de vidas monótonas necesitamos dar un giro de 180º. Por este motivo, cuando vi en el Carrefour un coco, supe que estaba a dos euros de vivir una experiencia trepidante. Aunque no como naranjas porque me da pereza pelarlas, esto sería diferente porque traía una etiqueta en la que explicaba que, siguiendo 3 sencillos pasos, todo sería muy fácil. También traía un punzón y una pajita. No le faltaba detalle.
Cuando llegó el día en que me vi preparada para tal empresa, me dispuse a abrirlo.
1· Perfora el agujero con el punzón.
Había que perforarlo por uno de
esos puntitos que traen los cocos que les dan una apariencia de bola de bolos.
A pesar de su aspecto, esos círculos están durísimos. Con gran dificultad
conseguí atravesar la cáscara golpeando con una llave inglesa el punzón. Ahora
había llegado el momento de disfrutar de su dulce néctar con la pajita telescópica
que traía. Aquel jugo tenía un sabor infame que, por suerte, a NeoJín le gustó.
2· Golpear la línea de corte sobre una superficie dura.
Lo difícil había pasado porque ahora había que partirlo en
dos y, a modo de abrefácil, en su ecuador tenía una línea tallada. Para ello
hicimos uso de mi siempre socorrida llave inglesa. Lo cosimos a hostias y, tras
un buen rato en el que temimos que los vecinos nos dijeran que qué coño
hacíamos, pudimos abrirlo.
3· Sacar la carne y comer.
Ahora venía lo mejor. Para poder sacar lo blanco esta vez nos proveímos de un cuchillo de punta. Eso no había Dios que lo despegara de la piel. Buscamos en internet y estaba repleto de personas que quitaban la piel con una facilidad increíble. “Sale sola” decían. Al final usamos el cuchillo y tan solo nos llevó tres cuartos de hora. Casi nos lo clavamos en varias ocasiones.
Acabó todo lleno de virutas blancas (el pelo, las gafas, el
salón…). Pensándolo bien, no sé en qué momento pensé que podía disfrutar de esta
experiencia cuando no sé ni partir una sandía. Y, bueno, sobre todo porque no
me gusta el coco.



1 comentario:
Demasiado poco original esto que voy a decir, pero al menos ahora tenéis dos mitades de coco con las que fingir que montáis a caballo por casa. Solo por eso yo creo que ha merecido la pena la experiencia. xD
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