Hyperbole and a half
La prima de conejito zombi le regaló este libro. Lo eligió porque, como la señorita zombi no sabe leer, supuso que le atraerían los dibujos coloristas que contenía. No se equivocó.
El libro nos cuenta anécdotas vistas desde el punto de vista de Allie Brosh, una mujer con una forma muy graciosa de contar las cosas y una perspectiva muy particular de verlas, a la cual hasta la fecha he conseguido evitar ver en foto para poder seguir imaginándomela como sale en la portada (¿qué cojones será lo que lleva en la cabeza?). Si la veo ya no será lo mismo. Todo el libro está ilustrado por esquisitos dibujos hechos con Paint, esa herramienta de trabajo fundamental para mí.
Quizá vosotros sí lo sabíais, porque a diferencia de conejito zombi no vivís en una realidad paralela, pero la escritora es una bloguera que como tantos otros se ha animado a publicar un libro con las cosas que escribe en internet y dado que sus entradas son larguísimas está bien eso de leerlas en libro.
A pesar de que el libro es básicamente de humor hay dos capítulos que hablan sobre la depresión, enfermedad que la autora padeció, esta vez con dosis muy bajas de humor. Trata de explicar cómo es la depresión y aunque imagino que es imposible comprender de verdad algo que nunca has vivido, ha sido una de las explicaciones más claras que he leído.
Es una dosis de dureza en mitad del libro que llega así ¡ZASCA! Yo desde luego era lo último que esperaba encontrarme leyendo este libro.
Si os interesa esa parte está aquí:
El libro me ha sacado carcajadas (cosa difícil cuando estás leyendo), a veces porque te sientes identificado y otras por lo demente que puede llegar a ser la autora, y del mismo modo me ha transmitido muchísima desazón en los capítulos de la depresión. Así pues...
Con amor,
Maclor
Comentarios
@Mai: Maclor siempre ha destacado por su seriedad y su saber estar.