
25.7.24
Aqualandia, un sueño húmedo

4.7.24
La verdad tras la escultura de Iniesta
31.3.24
Casada con un pizzaiolo
Desde hace unos meses NeoJín ha caído en las garras de una obsesión: ⭐la creación de la pizza perfecta⭐. Yo, por supuesto, no quiero truncar sus sueños, faltaría más.
Todo empezó al venirnos a vivir a Úbeda, justo encima de una pizzería que emana deliciosos vapores que se cuelan por la rejilla de ventilación de nuestro baño y embriagan toda la casa, causándonos antojo de pizza 2 veces al día -¿Llegará a la pizzería el olor de nuestro baño?-. Además, NeoJín quedó marcado por un duro pasado sin horno que le provocó severas secuelas que se están manifestando en este hogar provisto de horno. Esto lo llevó a documentarse sobre cómo perfeccionar este arte culinario. Ahora se pasa los días habándome de técnicas que escapan a mi entendimiento, como "la bofetada napolitana”, "la
gasificación de la masa" o "el leopardado". Tiene una extraña y compleja fórmula donde las variables son la
humedad, los gramos de harina y levadura, la temperatura... Sigue al pie de la letra todo lo que le dice el canal de Gluten Morguen y, por si esto fuera poco, antes de hornearlas, realiza un extraño ritual vudú que consiste en soplarle a la pizza por
debajo. Yo finjo que todo me parece normal.
Sin embargo, a pesar de mi escepticismo inicial, debo reconocer que ha habido una clara evolución en la
calidad de las pizzas. Crujientes por fuera,
esponjosas por dentro, con un borde delicadamente inflado (la gasificación
parece que era la clave). Incluso he fomentado esta adicción regalándole una
pala para meter y sacar las pizzas del horno y una piedra volcánica, que garantiza el auténtico
sabor a horno de piedra.
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| Tiembla Marquinetti |
15.3.24
La vida del sommelier de AOVE
Quien haya leído entradas anteriores de este blog ya sabrá que he terminado en actividades de lo más surrealistas a causa de su carácter gratuito. Por este motivo ayer arrastré a NeoJín a nuestra última azaña: una cata de aceites superpremium de esta tierra de olivos que es Úbeda.
Nos hicieron pasar a una sala donde había una mesa de juntas muy grande, de esas en las que en las películas los trabajadores de las empresas tienen ideas muy raras que catapultarán al negocio al éxito o les buscarán la ruina. Estoy segura de que ahí se han tramado planes para dominar el mundo… o al menos para subir el precio del aceite.
Lo primero que nos dijeron es que una cata no era una degustación y que no nos íbamos a dar un festín. Primera desilusión del día. Luego nos explicaron muchas cosas sobre el aceite y cómo debíamos catarlo.
Hay distintas fases:
- La primera era olerlo. Cuando nos preguntaron que a qué olía la gente decía sabores dispares “¡A alcachofa!”, “¡A plátano macho!” y los instructores “¡¡¡CORRECTO!!!”. Yo flipaba. Eso sólo olía a aceite.
- Luego había que enjuagarse con él como si fuera Listerine y coger aire por la boca haciendo sonidos obscenos.
- Después, había que tragárselo para notar otros sabores distintos. En este punto NeoJín estaba convencido de que, tras un rato, alguien de esa habitación moriría súbitamente y el resto tendríamos que descubrir quién lo había matado.
- El siguiente paso era a los 10 segundos de tragárselo, cuando la gente se ponía sincrónicamente a toser (es lo que tiene echarse un lingotazo de aceite a palo seco).
La gente notaba sabores completamente diferentes entre unos y
otros (o eso decían). Yo sólo noté que uno estaba más amargo.
Nos dijeron que sólo había que beber un traguito, pero, ¿quién era el tonto que se dejaba ahí ese oro líquido que nos habían dicho que era carísimo y que tenía propiedades que nos haría inmortales? Nos abocicamos a los vasitos como si no hubiera un mañana. No lo intenten en casa.
Sin embargo, hubo un secreto que estos eruditos olvidaron decirnos. La última fase de una cata ocurre horas después: cuando paladeas el sabor de los eructos de aceite. Eso sí es retrogusto, ¡la verdadera experiencia gourmet!
27.12.23
La Chocotorta se baila así
Como gran consumidora de canales de cocina de Youtube llevaba un tiempo viendo vídeos de la Chocotorta: una tarta de galletas, dulce de leche, queso de untar y café o leche con cacao muy fácil de hacer que cuenta con hordas de fans. Puesto que a NeoJín le encanta el dulce de leche, pensé en hacérsela para su cumpleaños, pero resulta que la Chocotorta canónica se hace con galletas Chocolinas, que es una marca argentina. He visto mucha insistencia en que es importante que sea esa marca porque tienen un sabor de chocolate amargo que marida muy bien con el dulce de leche. También insisten mucho en que el dulce de leche sea repostero, que es más duro que el normal, porque si no, puede irse todo a la mierda. No encontré ninguna de las dos cosas, así pues, yo, que quería hacer un postre casero original, terminé pasando por el aro del consumismo comprando por Amazon el Pack Chocotorta, donde te vienen las galletas y el dulce de leche repostero en un empaquetado colorista de lo más bonito. Podemos afirmar que la Chocotorta es como Milei: argentina y capitalista. La experiencia Chocotorta terminó haciéndome sentir como si estuviera haciendo una tarta de la marca Royal, de estas en las que mezclas polvos que vienen en sobres.
Pero bueno, tras tantos vídeos vistos sobre la Chocotorta,
tenía la necesidad de probarla y está buena, es bonita y es divertida y
relajante hacerla, pero, si la vuelvo a hacer, intentaré la versión no reglada con otras galletas y dulce de leche normal a ver si es tan grande la
diferencia.
4.12.23
Calendario lunar
Quería regalarle a mi hermana estas Navidades un calendario lunar porque ella y mis Pinchis suelen estar interesados en saber qué luna hay y para que no se nos pasen los eclipses ni las superlunas. Busqué en internet y no quedé satisfecha, así es que me puse a hacer uno. El problema es que se me está yendo de las manos. He entrado en una espiral de hacer diferentes versiones y ya no sé cuál regalarle.
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| El desenfadado |
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| El de practicar la Wicca |
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| El cinéfilo |
Necesitaba ponerlo aquí para que mi gran talento en el diseño gráfico pudiera ser paladeado por la humanidad y para que alguien me ayude a decidirme.
12/01/24 EDITO:
He encontrado algo genial para esto. Un fantástico proyecto de ciencias de la mano de la NASA.
Lo único malo es que está adaptado a Estados Unidos, pero es casi igual que en España.
29.10.23
En un lugar de Andalucía...
Cuando vivía en Alicante me llamó la atención que se comieran
gazpachos manchegos (también conocidos como galianos según la zona). Yo me
cruzaba con los gazpachos con más frecuencia allí que en Albacete: en las cartas
de los restaurantes, oyendo a la gente hablar de lo que había comido…
Ahora resulta que vivo en Úbeda (actualización: me he sacado
la plaza aquí) y, buscando los platos típicos de la zona, encontré los
andrajos. Al probarlos vi que la historia se repetía y que los andrajos no eran
ni más ni menos que los gazpachos, esta vez con el nombre cambiado.
Pues parece ser que a la sagaz empresa El Pastor de la Mancha esto no le pasó desapercibido y, fruto de su mentalidad de tiburón, decidió comercializar dos versiones exactamente iguales del mismo producto con dos nombres distintos: "tortas para gazpacho manchego" y "pasta para andrajo andaluz".
El envase da para análisis también, pero lo que más me atormenta ahora es la duda de quién sabe en qué más sitios se comerán gazpachos, con qué nombre y si El Pastor de la Mancha habrá llegado hasta ahí con su imperio del pan ácimo.









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